El boniato o batata asado me encanta, últimamente me lo como relleno con simplemente un huevo a la plancha o como hoy, con guacamole y garbanzos. Os cuento más abajo cómo lo hago...
Pero antes os voy a hablar un poco de los
beneficios de cocinar tubérculos y luego dejarlos enfriar 24 horas y comerlos después bien fríos, o recalentados.
Es lo que conocemos como
almidón resistente, y es un prebiotico fantástico. Se llama resistente porque resite la digestión, por lo que llega al intestino grueso casi intacto , y allí, sirve como sustrato a las bacterias intestinales, resultando muy beneficioso para la flora intestinal.
Esto también pasa si cocinamos cereales de grano entero como el arroz, las legumbres, patatas y el maíz.
Además de este gran beneficio, también ayuda a quemar grasa, mejora la inflamación de colon, aumenta la sensación de saciedad, por lo que comemos menos, hace que los carbohidratos contengan menos calorías, es decir, engordan menos...
¿Qué os parece? por todo ello os animo a cocinar siempre el día anterior estos alimentos.
Y ahora sí, vamos con la receta;